Aline Kominsky
Entre la parodia autobiográfica y lo neurótico

 A veces, la formación en Bellas Artes, no nos lleva por los caminos prefijados o aquellos que pueden parecer los más típicos. Algunos artistas, abren caminos o más bien se abren camino en ciertos campos artísticos por las experiencias vitales. Este es el caso de Aline Kominsky, una de las grandes dibujantes de comics que estuvo en el sitio y el momento exacto.

 Todo empezó en una 'neurótica' familia judía de Nueva York, como en cualquier guión que pudiera escribir Woody Allen. Fue una joven rebelde que coqueteó con las drogas y el mundo de la música. Comenzó la carrera de Bellas Artes en Nueva York, pero la terminó en Tucson, donde se había mudado con su primer marido. Allí conectó con ciertos artistas que despertaron su interés por el dibujo y el cómic. Decidió dejarlo todo y vivir la aventura en San Francisco de ser dibujante de cómics. A través de amistades comunes, amistades que sin duda han dejado huella en el mundo del cómic (Spain Rodríguez o Diane Noomin) llegó a conocer a su actual marido,Robert Crumb, el genial dibujante de cómics que ya se encontraba consolidado en la profesión. Como puede verse, las amistades y sus circunstancias no podían posicionarla en mejores condiciones. Por otra parte, a medida que iba descubriendo un mundo artístico, también empezó a vivir una etapa de desenfreno psicodélico. Es imposible vivir en los años '70 en esas circunstancias históricas y rodeada de un ambiente undreground y que no se refleje en su obra. Sin duda su alocada juventud marcará para siempre su vida y su trabajo. No podemos olvidar tampoco su activismo feminista, sobretodo dentro del colectivo "Wimmen Comix" conducido porTrina Robbins (otra grandísima dibujante que colaboró en publicaciones como "Vampirella"). Dentro del cómic underground fundó dos resvistas "Twisted Sisters" y "Power Pak" además de realizar tiras cómicas y colaborar en obras junto a su marido.

 Su obra se caracteriza por el humor, humor muy negro, presentado la mayoría de veces a través de parodias autobiográficas, donde aparece ella en cada momento de su vida, algunos más íntimos (como su pérdida de virginidad) o menos íntimos (cuando conoció y se enamoró de su segundo marido R. Crumb).

 Haciendo una revisión de su trabajo, es posible comprender como en la actualidad, en medios de comunicación como la televisión, el control por lo que se intenta mostrar, ha reducido a mojigatería y a tabú muchos por lo que se había avanzado y vivido con normalidad hace más de 50 años. La libertad que vivió y afortunadamente sigue viviendo el cómic, en muchos casos a desaparecido. Deberíamos de poner en valor todo lo que trasciende en las obras de Aline y mandar bien lejos la censura. Porque en el fondo, las historias de Aline, no dejan de ser expresión de las fantasías más humanas y al ser en su mayoría autobiográficas, se convierten en el espejo de la sociedad. Si han trascendido sus cómics ha sido porque nos identificamos de alguna manera, y todos hacemos lo mismo pero no nos gusta o no nos atrevemos a hablar de ello. Aline se atreve y nos obliga a mirarnos a través de ella y de sus experiencias y por eso son tan increíbles sus historias porque son auténticas. 

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